El polvo no daña la pintura por sí solo; el problema es arrastrarlo con la herramienta equivocada. Este es el método de cinco pasos que usamos antes de cada sesión de fotos.
- Aire comprimido a baja presión para retirar el polvo suelto.
- Brocha de pelo suave para las zonas con detalle fino.
- Paño de microfibra limpio, sin presionar sobre bordes pintados.
- Bastoncillo seco para ranuras y articulaciones.
- Repaso final con la vitrina cerrada para evitar que vuelva a acumularse de inmediato.
Nunca uses productos con alcohol ni paños húmedos sobre pintura mate: pueden dejar marcas permanentes.