Probamos seis vitrinas durante un año completo, midiendo acumulación de polvo, decoloración por luz y facilidad para limpiar el interior sin desmontar las piezas.
Lo que marcó la diferencia
- Juntas de silicona en las puertas, no solo un cierre a presión.
- Iluminación LED regulable en intensidad y temperatura de color.
- Paneles traseros desmontables para limpiar sin sacar las figuras.
La conclusión
La vitrina más cara no fue la que mejor protegió la colección; ganó la que mejor sellaba el polvo y permitía apagar la luz cuando no había nadie mirando.